| Autor: Giovanni Guareschi | | | PVP: 19.90 € |
| | ISBN: 978-84-936061-0-7 | | | Número de Páginas: 328 | |
Don CamiloDon Camilo es un libro que Guareschi se lee de principio a fin con una sonrisa en los labios. Es un ejemplo de equilibrio, quizá perfecto, entre comicidad y ternura. Una novela cómica que va mucho más allá de la caricatura. A aquellos que ya hayan leído la novela, esta nueva traducción realizada a las puertas del centenario del nacimiento del autor les permitirá volver a disfrutar las chispeantes, ingeniosas y frescas conversaciones entre el inolvidable cura don Camilo y su antagonista, el comunista Pepone. Y los que se enfrentan por vez primera a estos diálogos se encontrarán con la quintaesencia del humor italiano en estado químicamente puro; un humor que les asaltará desde un rincón, siempre inopinado. Les ocurrirá aquello que Borges decía de Chesterton, que “en cada página habita una felicidad”. Giovanni Guareschi
Giovanni Guareschi nació en Fontanelle di Roccabianca, cerca de Parma, el 4 de mayo de 1908. El enfrentamiento con el poder y la sátira fueron quizá las dos señas de identidad más notables a lo largo de su vida profesional como periodista. Fue enrolado en el ejército de Mussolini para evitar problemas derivados de sus críticas al régimen fascista. Tomó parte activa contra el comunismo en las elecciones de 1948 ideando famosos lemas como: “En la cabina de voto Dios te observa, Stalin no” o aquel cartel en el que aparecía el esqueleto de un soldado italiano con el eslogan: “Madre, vota contra ellos por mí”. Dos años más tarde fue condenado a ocho meses por denunciar al entonces presidente de la República Italiana, Luigi Einuadi, por promocionar con bienes públicos vinos de su propiedad. Giovanni Guareschi murió en Cervia, cerca de Rávena, el 22 de julio de 1968. Con estas palabras tomadas de su propia autobiografía justificó a su personaje Pepone: “Pepone es un hombre fuerte, rojo y violento. Es un extremista en política (…). Gracias a su fuerza y a la disciplina partidaria puede ofender a las leyes humanas, pero delante de las leyes eternas y divinas se detiene. Llega a un cierto punto de superioridad, pero empieza el dilema en Pepone, porque debe decidir entre las directivas del partido político y su conciencia de caballero y cristiano. Al final siempre escuchará la voz de su conciencia”.
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