Autos sacramentales
  • Calderón de la Barca
  • 24.00 €
Autor: Calderón de la Barca 
PVP: 24.00 €
ISBN: 978-84-92518-54-8 
Número de Páginas: 400 

Autos sacramentales

Los autos de Calderón, a menudo mal leídos y poco entendidos en épocas modernas, constituyen uno de los conjuntos dramáticos más importantes del teatro universal. Integran numerosas facetas doctrinales, filosóficas y artísticas en un ejemplo de «arte total» que puede ofrecer fascinantes oportunidades incluso al director de escena más vanguardista. La historia teológica de la humanidad y los grandes problemas del hombre como la batalla del bien y del mal, el dominio de las pasiones, el destino y sentido de la vida humana, los conflictos que provoca la libertad —el omnipresente libre albedrío de los autos—, la debilidad y grandeza humanas,  se visten con un lenguaje poético inigualado en la literatura española. Esta selección de autos preparada por Ignacio Arellano refleja algunos de los modelos principales de ese amplio y complejo universo que son los autos de Calderón.

 

Calderón de la Barca

Pedro Calderón de la Barca nace en el seno de una familia de «mediana sangre» (nobleza menos) en 1600. Estudia en el Colegio Imperial de los jesuitas, y en 1614 ingresa en la Universidad de Alcalá. Desde joven participa en justas y certámenes poéticos, y pronto alcanza renombre de dramaturgo.

 La producción teatral de don Pedro aumenta continuamente desde el año de 1629: La dama duende y Casa con dos puertas mala es de guardar. En la década de los treinta es ya el poeta favorito de la corte. En esos años se estaba construyendo el nuevo palacio del Buen Retiro  escenario de sucesivos estrenos calderonianos, y a esos años pertenecen  La vida es sueño, El médico de su honra, y El alcalde de Zalamea.

Sus autos dominan las celebraciones del Corpus. Participa en diversas campañas militares de la guerra de Cataluña (en la que muere su hermano José) hasta su retiro del ejército en 1642. Calderón evoca este conflicto en varios lugares, entre ellos el auto sacramental El socorro general, en que alegoriza la guerra de Cataluña.

Calderón se ordena sacerdote en 1651, y desde este momento limita su producción teatral a las fiestas para la corte y a los autos sacramentales del Corpus. Lo nombran capellán de los Reyes Nuevos de la catedral de Toledo, y con el nombramiento de capellán de honor del Rey (febrero de 1663) se traslada de nuevo a Madrid.

La muerte de Felipe IV en 1665 trae un periodo de luto y el cierre de los teatros. Tras un tiempo de poca actividad teatral Calderón estrena su última comedia, Hado y divisa de Leonido y Marfisa en el carnaval de 1680. Estaba trabajando en el segundo auto del corpus del año siguiente cuando le sobrevino la muerte el 25 de mayo de 1681. 

 

 

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